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Ningún rol es suficiente para un Slytherin si no tiene el poder absoluto. Es por ello que un rol de gestión es ideal para quien ha tenido a esta casa de referencia.
Los estudiantes de Slytherin, para los que no leyeron Harry Potter, buscan constantemente el poder y el control a través de cualquier método. La moral y el compañerismo es para los débiles: solo el fin es lo importante.
Por eso, es fácil, para los que trabajamos en sistemas, asociar a roles de Program Manager (o Project Managers, que no son lo mismo) en Slytherin. Y creemos que estas 5 cosas los ponen en la misma casa que Tom Marvolo Riddle.
1) Planifica todo de manera muy cautelosa
No hay plan falible en la cabeza de un Slytherin: al observar su plan, lo revisará y recalculará lo necesario, evitando desvíos innecesarios por caminos inútiles. Utilizará los recursos a su disposición de la mejor manera posible, evitando desperdicio de tiempo y dinero.
2) Tiene varios planes de respaldo
Todo camino que pueda llegar a fracasar tiene una contingencia por si, efectivamente, falla. Nada tiene un solo punto donde la ejecución pueda ser catastrófica. Nada depende de un solo actor. El plan y el objetivo, por sobre las personas y sus metas.
3) Cree en jerarquías
¿Que todos son iguales? Eso es de ingenuos. Hay rangos que deben respetarse, una pirámide jerárquica que debe mantenerse. Todos aquellos involucrados deben seguir a sus líderes, quienes organizarán los recursos para alcanzar la meta. Por sí sola, la jerarquía es suficiente influencia: todos quieren escalar en ella.
4) Informa sólo a quien debe, lo que debe
Ninguna información no deseada se trasladará a miembros del proyecto que no deban saberlas. Cada miembro de la organización sabe exactamente lo que se espera de el. No más, no menos. Las filtraciones son peligrosas y el exceso de información confunde.
5) No tiene miedo a parecer injusto
La bondad y la empatía son herramientas que un Slytherin puede usar… en sus sueños. En la realidad, aún con sus dirigidos más queridos, utilizará recompensas y castigos injustos para manipular los sentimientos y las motivaciones de aquellos que tiene a cargo. El fin es lo único que importa, y castigar injustamente a un dirigido para que quiera demostrar que es capaz, es una herramienta más.